{"id":2732,"date":"2014-05-05T07:32:26","date_gmt":"2014-05-05T11:32:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/?p=2732"},"modified":"2018-03-04T18:10:41","modified_gmt":"2018-03-04T21:10:41","slug":"isaac-newton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/isaac-newton\/","title":{"rendered":"Isaac Newton"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-11629\" src=\"http:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/newton-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/>Isaac Newton<\/strong> naci\u00f3 en las primeras horas del 25 de diciembre de 1642 (4 de enero de 1643, seg\u00fan el calendario gregoriano), en la peque\u00f1a aldea de Woolsthorpe, en el Lincolnshire. Su padre, un peque\u00f1o terrateniente, acababa de fallecer a comienzos de octubre, tras haber contra\u00eddo matrimonio en abril del mismo a\u00f1o con Hannah Ayscough, procedente de una familia en otro tiempo acomodada. Cuando el peque\u00f1o Isaac acababa de cumplir tres a\u00f1os, su madre contrajo de nuevo matrimonio con el reverendo Barnabas Smith, rector de North Witham, lo que tuvo como consecuencia un hecho que influir\u00eda decisivamente en el desarrollo del car\u00e1cter de Newton: Hannah se traslad\u00f3 a la casa de su nuevo marido y su hijo qued\u00f3 en Woolsthorpe al cuidado de su abuela materna.<\/p>\n<p>Del odio que ello le hizo concebir a Newton contra su madre y el reverendo Smith da buena cuenta el que en una lista de \u00abpecados\u00bb de los que se autoinculp\u00f3 a los diecinueve a\u00f1os, el n\u00famero trece fuera el haber deseado incendiarles su casa con ellos dentro. Cuando Newton contaba doce a\u00f1os, su madre, otra vez viuda, regres\u00f3 a Woolsthorpe, trayendo consigo una sustanciosa herencia que le hab\u00eda legado su segundo marido (y de la que Newton se beneficiar\u00eda a la muerte de ella en 1679), adem\u00e1s de tres hermanastros para Isaac, dos ni\u00f1as y un ni\u00f1o.<!--more--><\/p>\n<h2>La manzana de Newton<\/h2>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s tarde Newton fue inscrito en la King&#8217;s School de la cercana poblaci\u00f3n de Grantham. Hay testimonios de que en los a\u00f1os que all\u00ed pas\u00f3 alojado en la casa del farmac\u00e9utico, se desarroll\u00f3 su poco usual habilidad mec\u00e1nica, que ejercit\u00f3 en la construcci\u00f3n de diversos mecanismos (el m\u00e1s citado es un reloj de agua) y juguetes (las famosas cometas, a cuya cola ataba linternas que por las noches asustaban a sus convecinos). Tambi\u00e9n se produjo un importante cambio en su car\u00e1cter: su inicial indiferencia por los estudios, surgida probablemente de la timidez y el retraimiento, se cambi\u00f3 en feroz esp\u00edritu competitivo que le llev\u00f3 a ser el primero de la clase, a ra\u00edz de una pelea con un compa\u00f1ero de la que sali\u00f3 vencedor.<\/p>\n<p>Fue un muchacho \u00absobrio, silencioso, meditativo\u00bb, que prefiri\u00f3 construir utensilios, para que las ni\u00f1as jugaran con sus mu\u00f1ecas, a compartir las diversiones de los dem\u00e1s muchachos, seg\u00fan el testimonio de una de sus compa\u00f1eras femeninas infantiles, quien, cuando ya era una anciana, se atribuy\u00f3 una relaci\u00f3n sentimental adolescente con Newton, la \u00fanica que se le conoce con una mujer.<\/p>\n<p>Cumplidos los diecis\u00e9is a\u00f1os, su madre lo hizo regresar a casa para que empezara a ocuparse de los asuntos de la heredad. Sin embargo, el joven Isaac no se mostr\u00f3 en absoluto interesado por asumir sus responsabilidades como terrateniente; su madre, aconsejada por el maestro de Newton y por su propio hermano, accedi\u00f3 a que regresara a la escuela para preparar su ingreso en la universidad.<\/p>\n<p>\u00c9ste se produjo en junio de 1661, cuando Newton fue admitido en el Trinity College de Cambridge, y se matricul\u00f3 como f\u00e1mulo, ganando su manutenci\u00f3n a cambio de servicios dom\u00e9sticos, pese a que su situaci\u00f3n econ\u00f3mica no parece que lo exigiera as\u00ed. All\u00ed empez\u00f3 a recibir una educaci\u00f3n convencional en los principios de la filosof\u00eda aristot\u00e9lica (por aquel entonces, los centros que destacaban en materia de estudios cient\u00edficos se hallaban en Oxford y Londres), pero en 1663 se despert\u00f3 su inter\u00e9s por las cuestiones relativas a la investigaci\u00f3n experimental de la naturaleza, que estudi\u00f3 por su cuenta.<\/p>\n<p>Fruto de esos esfuerzos independientes fueron sus primeras notas acerca de lo que luego ser\u00eda su c\u00e1lculo de fluxiones, estimuladas quiz\u00e1 por algunas de las clases del matem\u00e1tico y te\u00f3logo Isaac Barrow; sin embargo, Newton hubo de ser examinado por Barrow en 1664 al aspirar a una beca y no consigui\u00f3 entonces inspirarle ninguna opini\u00f3n especialmente favorable.<\/p>\n<p>Al declararse en Londres la gran epidemia de peste de 1665, Cambridge cerr\u00f3 sus puertas y Newton regres\u00f3 a Woolsthorpe. En marzo de 1666 se reincorpor\u00f3 al Trinity, que de nuevo interrumpi\u00f3 sus actividades en junio al reaparecer la peste, y no reemprendi\u00f3 definitivamente sus estudios hasta abril de 1667. En una carta p\u00f3stuma, el propio Newton describi\u00f3 los a\u00f1os de 1665 y 1666 como su \u00ab\u00e9poca m\u00e1s fecunda de invenci\u00f3n\u00bb, durante la cual \u00abpensaba en las matem\u00e1ticas y en la filosof\u00eda mucho m\u00e1s que en ning\u00fan otro tiempo desde entonces\u00bb.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de fluxiones, la teor\u00eda de los colores y las primeras ideas sobre la atracci\u00f3n gravitatoria, relacionadas con la permanencia de la Luna en su \u00f3rbita en torno a la Tierra, fueron los logros que Newton mencion\u00f3 como fechados en esos a\u00f1os, y \u00e9l mismo se encarg\u00f3 de propagar, tambi\u00e9n hacia el final de su vida, la an\u00e9cdota que relaciona sus primeros pensamientos sobre la ley de la gravedad con la observaci\u00f3n casual de una manzana cayendo de alguno de los frutales de su jard\u00edn (Voltaire fue el encargado de propagar en letra impresa la historia, que conoc\u00eda por la sobrina de Newton).<\/p>\n<h2>La \u00f3ptica<\/h2>\n<p>A su regreso definitivo a Cambridge, Newton fue elegido miembro becario del Trinity College en octubre de 1667, y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde sucedi\u00f3 a Barrow en su c\u00e1tedra. Durante sus primeros a\u00f1os de docencia no parece que las actividades lectivas supusieran ninguna carga para \u00e9l, ya que tanto la complejidad del tema como el sistema docente tutorial favorec\u00edan el absentismo a las clases. Por esa \u00e9poca, Newton redact\u00f3 sus primeras exposiciones sistem\u00e1ticas del c\u00e1lculo infinitesimal que no se publicaron hasta m\u00e1s tarde. En 1664 o 1665 hab\u00eda hallado la famosa f\u00f3rmula para el desarrollo de la potencia de un binomio con un exponente cualquiera, entero o fraccionario, aunque no dio noticia escrita del descubrimiento hasta 1676, en dos cartas dirigidas a Henry Oldenburg, secretario de la Royal Society; el teorema lo public\u00f3 por vez primera en 1685 John Wallis, el m\u00e1s importante de los matem\u00e1ticos ingleses inmediatamente anteriores a Newton, reconociendo debidamente la prioridad de este \u00faltimo en el hallazgo.<\/p>\n<p>El procedimiento seguido por Newton para establecer la f\u00f3rmula binomial tuvo la virtud de hacerle ver el inter\u00e9s de las series infinitas para el c\u00e1lculo infinitesimal, legitimando as\u00ed la intervenci\u00f3n de los procesos infinitos en los razonamientos matem\u00e1ticos y poniendo fin al rechazo tradicional de los mismos impuesto por la matem\u00e1tica griega. La primera exposici\u00f3n sustancial de su m\u00e9todo de an\u00e1lisis matem\u00e1tico por medio de series infinitas la escribi\u00f3 Newton en 1669; Barrow conoci\u00f3 e hizo conocer el texto, y Newton recibi\u00f3 presiones encaminadas a que permitiera su publicaci\u00f3n, pese a lo cual (o quiz\u00e1 precisamente por ello) el escrito no lleg\u00f3 a imprimirse hasta 1711.<\/p>\n<p>Tampoco en las aulas divulg\u00f3 Newton sus resultados matem\u00e1ticos, que parece haber considerado m\u00e1s como una herramienta para el estudio de la naturaleza que como un tema merecedor de atenci\u00f3n en s\u00ed; el cap\u00edtulo de la ciencia que eligi\u00f3 tratar en sus clases fue la \u00f3ptica, a la que ven\u00eda dedicando su atenci\u00f3n desde que en 1666 tuviera la idea que hubo de llevarle a su descubrimiento de la naturaleza compuesta de la luz. En febrero de 1672 present\u00f3 a la Royal Society su primera comunicaci\u00f3n sobre el tema, pocos d\u00edas despu\u00e9s de que dicha sociedad lo hubiera elegido como uno de sus miembros en reconocimiento de su construcci\u00f3n de un telescopio reflector. La comunicaci\u00f3n de Newton aportaba la indiscutible evidencia experimental de que la luz blanca era una mezcla de rayos de diferentes colores, caracterizado cada uno por su distinta refrangibilidad al atravesar un prisma \u00f3ptico.<\/p>\n<p>Newton consider\u00f3, con justicia, que su descubrimiento era \u00abel m\u00e1s singular, cuando no el m\u00e1s importante, de los que se han hecho hasta ahora relativos al funcionamiento de la naturaleza\u00bb. Pero sus consecuencias inmediatas fueron las de marcar el inicio de cuatro a\u00f1os durante los que, como \u00e9l mismo le escribi\u00f3 a Leibniz en diciembre de 1675, \u00abme vi tan acosado por las discusiones suscitadas a ra\u00edz de la publicaci\u00f3n de mi teor\u00eda sobre la luz, que maldije mi imprudencia por apartarme de las considerables ventajas de mi silencio para correr tras una sombra\u00bb.<\/p>\n<p>El contraste entre la obstinaci\u00f3n con que Newton defendi\u00f3 su primac\u00eda intelectual all\u00ed donde correspond\u00eda que le fuese reconocida (admitiendo s\u00f3lo a rega\u00f1adientes que otros pudieran hab\u00e9rsele anticipado) y su retraimiento innato que siempre le hizo ver con desconfianza la posibilidad de haberse de mezclar con el com\u00fan de los mortales, es uno de los rasgos de su biograf\u00eda que mejor parecen justificar la caracterizaci\u00f3n de su temperamento como neur\u00f3tico; un diagn\u00f3stico que la existencia de sus traumas infantiles no ha hecho m\u00e1s que abonar, y que ha encontrado su confirmaci\u00f3n en otras componentes de su personalidad como la hipocondr\u00eda o la misoginia.<\/p>\n<h2>Los\u00a0<em>Principia<\/em><\/h2>\n<p>El primero en oponerse a las ideas de Newton en materia de \u00f3ptica fue Robert Hooke, a quien la Royal Society encarg\u00f3 que informara acerca de la teor\u00eda presentada por aqu\u00e9l. Hooke defend\u00eda una concepci\u00f3n ondulatoria de la luz, frente a las ideas de Newton, precisadas en una nueva comunicaci\u00f3n de 1675 que hac\u00edan de la luz un fen\u00f3meno resultante de la emisi\u00f3n de corp\u00fasculos luminosos por parte de determinados cuerpos. La acritud de la pol\u00e9mica determin\u00f3 que Newton renunciara a publicar un tratado que contuviera los resultados de sus investigaciones hasta despu\u00e9s de la muerte de Hooke y, en efecto, su\u00a0<em>Opticks<\/em>\u00a0no se public\u00f3 hasta 1704. Por entonces, la obra m\u00e1xima de Newton hab\u00eda ya visto la luz.<\/p>\n<p>En 1676 Newton renunci\u00f3 a proseguir la pol\u00e9mica acerca de su teor\u00eda de los colores y por unos a\u00f1os, se refugi\u00f3 de nuevo en la intimidad de sus trabajos sobre el c\u00e1lculo diferencial y en su inter\u00e9s (no por privado, menos intenso) por dos temas aparentemente alejados del mundo sobrio de sus investigaciones sobre la naturaleza: la alquimia y los estudios b\u00edblicos. La afici\u00f3n de Newton por la alquimia (John Maynard Keynes lo llam\u00f3 \u00abel \u00faltimo de los magos\u00bb) estaba en sinton\u00eda con su empe\u00f1o por trascender el mecanicismo de observancia estrictamente cartesiana que todo lo reduc\u00eda a materia y movimiento y llegar a establecer la presencia efectiva de lo espiritual en las operaciones de la naturaleza.<\/p>\n<p>Newton no conceb\u00eda el cosmos como la creaci\u00f3n de un Dios que se hab\u00eda limitado a legislarlo para luego ausentarse de \u00e9l, sino como el \u00e1mbito donde la voluntad divina habitaba y se hac\u00eda presente, imbuyendo en los \u00e1tomos que integraban el mundo un esp\u00edritu que era el mismo para todas las cosas y que hac\u00eda posible pensar en la existencia de un \u00fanico principio general de orden c\u00f3smico. Y esa b\u00fasqueda de la unidad en la naturaleza por parte de Newton fue paralela a su persecuci\u00f3n de la verdad originaria a trav\u00e9s de las Sagradas Escrituras, persecuci\u00f3n que hizo de \u00e9l un convencido antitrinitario y que seguramente influy\u00f3 en sus esfuerzos hasta conseguir la dispensa real de la obligaci\u00f3n de recibir las \u00f3rdenes sagradas para mantener su posici\u00f3n en el Trinity College.<\/p>\n<p>En 1679 Newton se ausent\u00f3 de Cambridge durante varios meses con motivo de la muerte de su madre, y a su regreso en el mes de noviembre, recibi\u00f3 una carta de Hooke, por entonces secretario de la Royal Society, en la que \u00e9ste trataba de que Newton restableciera su contacto con la instituci\u00f3n y le suger\u00eda la posibilidad de hacerlo comentando las teor\u00edas del propio Hooke acerca del movimiento de los planetas. Como resultado, Newton reemprendi\u00f3 una correspondencia sobre el tema que, con el tiempo, habr\u00eda de desembocar en reclamaciones de prioridad para Hooke en la formulaci\u00f3n de la ley de la atracci\u00f3n gravitatoria; por el momento, su efecto fue el de devolverle a Newton su inter\u00e9s por la din\u00e1mica y hacerle ver que la trayectoria seguida por un cuerpo que se moviera bajo el efecto de una fuerza inversamente proporcional al cuadrado de las distancias, tendr\u00eda forma el\u00edptica (y no ser\u00eda una espiral, como \u00e9l crey\u00f3 en principio, dando pie a ser corregido por Hooke).<\/p>\n<p>Cuando cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde Edmond Halley, quien por entonces hab\u00eda ya observado el cometa que luego llev\u00f3 su nombre, visit\u00f3 a Newton en Cambridge y le pregunt\u00f3 cu\u00e1l ser\u00eda la \u00f3rbita de un planeta si la gravedad disminuyese con el cuadrado de la distancia, su respuesta fue inmediata: una elipse. Maravillado por la rapidez con que Newton consideraba resuelto un asunto en cuyo esclarecimiento andaban compitiendo desde hac\u00eda varios meses Hooke y el propio Halley, \u00e9ste inquiri\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda conocer Newton la forma de la curva y obtuvo una contestaci\u00f3n tajante: \u00abLa he calculado\u00bb. La distancia que iba entre el atisbo de una verdad y su demostraci\u00f3n por el c\u00e1lculo marcaba la diferencia fundamental entre Hooke y Newton, a la par que iluminaba sobre el sentido que este \u00faltimo dar\u00eda a su insistente afirmaci\u00f3n de \u00abno fingir hip\u00f3tesis\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, en aquel d\u00eda del verano de 1684 Newton no pudo encontrar sus c\u00e1lculos para mostr\u00e1rselos a Halley, y \u00e9ste tuvo que conformarse con la promesa de que le ser\u00edan enviados una vez rehechos. La reconstrucci\u00f3n, empero, choc\u00f3 con un obst\u00e1culo: demostrar que la fuerza de atracci\u00f3n entre dos esferas es igual a la que existir\u00eda si las masas de cada una de ellas estuviesen concentradas en los centros respectivos. Newton resolvi\u00f3 ese problema en febrero de 1685, tras comprobar la validez de su ley de la atracci\u00f3n gravitatoria mediante su aplicaci\u00f3n al caso de la Luna; la idea, nacida veinte a\u00f1os antes, qued\u00f3 confirmada entonces merced a la medici\u00f3n precisa del radio de la Tierra realizada por el astr\u00f3nomo franc\u00e9s Jean Picard.<\/p>\n<p>El camino quedaba abierto para reunir todos los resultados en un tratado sobre la ciencia del movimiento: los<em>Philosophiae naturalis principia mathematica<\/em>\u00a0(Los principios matem\u00e1ticos de la filosof\u00eda natural). La intervenci\u00f3n de Halley en la publicaci\u00f3n de la obra no se limit\u00f3 a la de haber sabido convencer a su autor de consentir en ella, algo ya muy meritorio trat\u00e1ndose de Newton; Halley supo capear el temporal de la pol\u00e9mica con Hooke, se encarg\u00f3 de que el manuscrito fuese presentado en abril de 1686 ante la Royal Society y de que \u00e9sta asumiera su edici\u00f3n, para acabar corriendo personalmente con los gastos de la impresi\u00f3n, terminada en julio de 1687.<\/p>\n<h2>De Cambridge a Londres<\/h2>\n<p>Los\u00a0<em>Principia<\/em>\u00a0conten\u00edan la primera exposici\u00f3n impresa del c\u00e1lculo infinitesimal creado por Newton, aunque \u00e9ste prefiri\u00f3 que, en general, la obra presentara los fundamentos de la f\u00edsica y la astronom\u00eda formulados en el lenguaje sint\u00e9tico de la geometr\u00eda. Newton no fue el primero en servirse de aquel tipo de c\u00e1lculo; de hecho, la primera edici\u00f3n de su obra conten\u00eda el reconocimiento de que Leibniz estaba en posesi\u00f3n de un m\u00e9todo an\u00e1logo. Sin embargo, la disputa de prioridades en que se enzarzaron los partidarios de uno y otro determin\u00f3 que Newton suprimiera la referencia a Leibniz en la tercera edici\u00f3n de 1726. El detonante de la pol\u00e9mica (orquestada por el propio Newton entre bastidores) lo constituy\u00f3 la insinuaci\u00f3n de que Leibniz pod\u00eda haber cometido plagio, expresada en 1699 por Nicolas Fatio de Duillier, un matem\u00e1tico suizo admirador de Newton, con el que mantuvo una \u00edntima amistad de 1689 a 1693.<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o Newton atraves\u00f3 por una crisis paranoica de la que se ha tratado de dar diversas explicaciones, entre las que no ha faltado, desde luego, la consistente en atribuirla a la ruptura de su relaci\u00f3n con el joven Fatio, relaci\u00f3n que, por otra parte, no parece que llevara a Newton a traspasar las f\u00e9rreas barreras de su c\u00f3digo moral puritano. Los contempor\u00e1neos de Newton popularizaron la improbable explicaci\u00f3n de su trastorno como consecuencia de que algunos de sus manuscritos resultaran destruidos en un incendio; m\u00e1s recientemente se ha hablado de una lenta y progresiva intoxicaci\u00f3n derivada de sus experimentos alqu\u00edmicos con mercurio y plomo. Por fin, no pueden olvidarse como causa plausible de la depresi\u00f3n las dificultades que Newton encontr\u00f3 para conseguir un reconocimiento p\u00fablico m\u00e1s all\u00e1 del estricto \u00e1mbito de la ciencia, reconocimiento que su soberbia exig\u00eda y cuya ausencia no pod\u00eda interpretar sino como resultado de una conspiraci\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>Pese a la dificultad de su lectura, los\u00a0<em>Principia<\/em>\u00a0le hab\u00edan hecho famoso en la comunidad cient\u00edfica y Newton hab\u00eda formado parte en 1687 de la comisi\u00f3n que la Universidad de Cambridge envi\u00f3 a Londres para oponerse a las medidas de catolizaci\u00f3n del rey Jacobo II. Aunque quiz\u00e1 su intervenci\u00f3n se debi\u00f3 m\u00e1s a su condici\u00f3n de laico que a su fama, ello le vali\u00f3 ser elegido por la universidad como representante suyo en el parlamento formado como consecuencia del desembarco de Guillermo de Orange y el exilio de Jacobo II a finales de 1688.<\/p>\n<p>Su actividad parlamentaria, que dur\u00f3 hasta febrero de 1690, se desarroll\u00f3 en estrecha colaboraci\u00f3n con Charles Montagu, m\u00e1s tarde lord Halifax, a quien hab\u00eda conocido pocos a\u00f1os antes como alumno en Cambridge y que fue el encargado de dar cumplimiento a los deseos de Newton de cambiar su retiro acad\u00e9mico en Cambridge por la vida p\u00fablica en Londres. Montagu fue nombrado canciller de la hacienda real en abril de 1694; cuando su ley de reacu\u00f1aci\u00f3n fue aprobada en 1695, le otorg\u00f3 a Newton el cargo de inspector de la Casa de la Moneda, siendo ascendido al de director en 1699. Lord Halifax acab\u00f3 por convertirse en el amante de la sobrina de Newton, aunque los cargos obtenidos por \u00e9ste, pese a las acusaciones lanzadas por Voltaire, no tuvieron que ver con el asunto.<\/p>\n<p>A fines de 1701 Newton fue elegido de nuevo miembro del parlamento como representante de su universidad, pero poco despu\u00e9s renunci\u00f3 definitivamente a su c\u00e1tedra y a su condici\u00f3n de\u00a0<em>fellow<\/em>\u00a0del Trinity College, confirmando as\u00ed un alejamiento de la actividad cient\u00edfica que se remontaba, de hecho, a su llegada a Londres. En 1703, tras la muerte de Hooke y una vez que el final de la reacu\u00f1aci\u00f3n hab\u00eda devuelto la tranquilidad de una sinecura a la direcci\u00f3n de la Casa de la Moneda, Newton fue elegido presidente de la Royal Society, cargo que conserv\u00f3 hasta su muerte. En 1705 se le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de sir. Pese a su hipocondr\u00eda, alimentada desde la infancia por su condici\u00f3n de ni\u00f1o prematuro, Newton goz\u00f3 de buena salud hasta los \u00faltimos a\u00f1os de su vida; a principios de 1722 una afecci\u00f3n renal lo tuvo seriamente enfermo durante varios meses y en 1724 se produjo un nuevo c\u00f3lico nefr\u00edtico. En los primeros d\u00edas de marzo de 1727 el alojamiento de otro c\u00e1lculo en la vejiga marc\u00f3 el comienzo de su agon\u00eda: Newton muri\u00f3 en la madrugada del 20 de marzo, tras haberse negado a recibir los auxilios finales de la Iglesia, consecuente con su aborrecimiento del dogma de la Trinidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Isaac Newton naci\u00f3 en las primeras horas del 25 de diciembre de 1642 (4 de enero de 1643, seg\u00fan el calendario gregoriano), en la peque\u00f1a aldea de Woolsthorpe, en el Lincolnshire. 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