{"id":2838,"date":"2014-06-02T07:31:27","date_gmt":"2014-06-02T11:31:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/?p=2838"},"modified":"2018-03-04T18:09:59","modified_gmt":"2018-03-04T21:09:59","slug":"charles-darwin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/charles-darwin\/","title":{"rendered":"Charles Darwin"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-11622\" src=\"http:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/darwin-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/>Charles Robert Darwin<\/strong> naci\u00f3 en Sherewsbury el 12 de febrero de 1809. Fue el segundo hijo var\u00f3n de Robert Waring Darwin, m\u00e9dico de fama en la localidad, y de Susannah Wedgwood, hija de un c\u00e9lebre ceramista del Staffordshire, Josiah Wedgwood, promotor de la construcci\u00f3n de un canal para unir la regi\u00f3n con las costas y miembro de la Royal Society. Su abuelo paterno, Erasmus Darwin, fue tambi\u00e9n un conocido m\u00e9dico e importante naturalista, autor de un extenso poema en pareados heroicos que presentaba una alegor\u00eda del sistema linneano de clasificaci\u00f3n sexual de las plantas, el cual fue un \u00e9xito literario del momento; por lo dem\u00e1s, sus teor\u00edas acerca de la herencia de los caracteres adquiridos estaban destinadas a caer en descr\u00e9dito por obra, precisamente, de su nieto.<!--more--><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su hermano, cinco a\u00f1os mayor que \u00e9l, Charles tuvo tres hermanas tambi\u00e9n mayores y una hermana menor. Tras la muerte de su madre en 1817, su educaci\u00f3n transcurri\u00f3 en una escuela local y en su vejez record\u00f3 su experiencia all\u00ed como lo peor que pudo sucederle a su desarrollo intelectual.<\/p>\n<p>Ya desde la infancia dio muestras de un gusto por la historia natural que \u00e9l consider\u00f3 innato y, en especial, de una gran afici\u00f3n por coleccionar cosas (conchas, sellos, monedas, minerales) el tipo de pasi\u00f3n \u00abque le lleva a uno a convertirse en un naturalista sistem\u00e1tico, en un experto, o en un avaro\u00bb.<\/p>\n<p>En octubre de 1825 Darwin ingres\u00f3 en la Universidad de Edimburgo para estudiar medicina por decisi\u00f3n de su padre, al que siempre record\u00f3 con cari\u00f1o y admiraci\u00f3n (y con un respeto no exento de connotaciones psicoanal\u00edticas); la hipocondr\u00eda de su edad adulta combin\u00f3 la desconfianza en los m\u00e9dicos con la fe ilimitada en el instinto y los m\u00e9todos de tratamiento paternos. Sin embargo Darwin no consigui\u00f3 interesarse por la carrera; a la repugnancia por las operaciones quir\u00fargicas y a la incapacidad del profesorado para captar su atenci\u00f3n, vino a sumarse el creciente convencimiento de que la herencia de su padre le iba a permitir una confortable subsistencia sin necesidad de ejercer una profesi\u00f3n como la de m\u00e9dico. De modo que, al cabo de dos cursos, su padre, dispuesto a impedir que se convirtiera en un ocioso hijo de familia, le propuso una carrera eclesi\u00e1stica. Tras resolver los propios escr\u00fapulos acerca de su fe, Darwin acept\u00f3 con gusto la idea de llegar a ser un cl\u00e9rigo rural y, a principios de 1828, despu\u00e9s de haber refrescado su formaci\u00f3n cl\u00e1sica, ingres\u00f3 en el Christ&#8217;s College de Cambridge.<\/p>\n<h2>Una nueva vida<\/h2>\n<p>Pero en Cambridge, como antes en Edimburgo y en la escuela, Darwin perdi\u00f3 el tiempo por lo que al estudio se refiere, a menudo descuidado para dar satisfacci\u00f3n a su pasi\u00f3n por la caza y por montar a caballo, actividades que ocasionalmente culminaban en cenas con amigos de las que Darwin conserv\u00f3 un recuerdo -posiblemente exagerado- como de aut\u00e9nticas francachelas. Con todo, su indolencia qued\u00f3 temperada por la adquisici\u00f3n de sendos gustos por la pintura y la m\u00fasica, de los que \u00e9l mismo se sorprendi\u00f3 m\u00e1s tarde, dada su absoluta carencia de o\u00eddo musical y su incapacidad para el dibujo (un \u00abmal irremediable\u00bb, junto con su desconocimiento pr\u00e1ctico de la disecci\u00f3n, que represent\u00f3 una desventaja para sus trabajos posteriores).<\/p>\n<p>M\u00e1s que de los estudios acad\u00e9micos que se vio obligado a cursar, Darwin extrajo provecho en Cambridge de su asistencia voluntaria a las clases del bot\u00e1nico y entom\u00f3logo reverendo John Henslow, cuya amistad le report\u00f3 \u00abun beneficio inestimable\u00bb y que tuvo una intervenci\u00f3n directa en dos acontecimientos que determinaron su futuro: por una parte, al t\u00e9rmino de sus estudios en abril de 1831, Henslow le convenci\u00f3 de que se interesase por la geolog\u00eda, materia por la que las clases recibidas en Edimburgo le hab\u00edan hecho concebir verdadera aversi\u00f3n, y le present\u00f3 a Adam Sedgwick, fundador del sistema cambriano, quien inici\u00f3 precisamente sus estudios sobre el mismo en una expedici\u00f3n al norte de Gales realizada en abril de ese mismo a\u00f1o en compa\u00f1\u00eda de Darwin (treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, Henslow se ver\u00eda obligado a defender al disc\u00edpulo com\u00fan ante las violentas cr\u00edticas dirigidas por Sedgwick a las ideas evolucionistas); por otra parte, lo que es a\u00fan m\u00e1s importante, fue Henslow quien le proporcion\u00f3 a Darwin la oportunidad de embarcarse como naturalista con el capit\u00e1n Robert Fitzroy y acompa\u00f1arle en el viaje que \u00e9ste se propon\u00eda realizar a bordo del Beagle alrededor del mundo.<\/p>\n<p>En un principio su padre se opuso al proyecto, manifestando que s\u00f3lo cambiar\u00eda de opini\u00f3n si \u00abalguien con sentido com\u00fan\u00bb era capaz de considerar aconsejable el viaje. Ese alguien fue su t\u00edo -y futuro suegro- Josiah Wedgwood, quien intercedi\u00f3 en favor de que su joven sobrino cumpliera el objetivo de viajar que Darwin se hab\u00eda fijado ya meses antes, cuando la lectura de Humboldt suscit\u00f3 en \u00e9l un deseo inmediato de visitar Tenerife y empez\u00f3 a aprender castellano y a informarse acerca de los precios del pasaje. El 27 de diciembre de 1831 el Beagle zarp\u00f3 de Davenport con Darwin a bordo y dispuesto a comenzar la que \u00e9l llam\u00f3 su \u00absegunda vida\u00bb, tras dos meses de desalentadora espera en Plymouth, mientras la nave era reparada de los desperfectos ocasionados en su viaje anterior, y despu\u00e9s de que la galerna frustrara dos intentos de partida. Durante ese tiempo, Darwin experiment\u00f3 \u00abpalpitaciones y dolores en el coraz\u00f3n\u00bb de origen m\u00e1s que probablemente nervioso, como quiz\u00e1 tambi\u00e9n lo habr\u00edan de ser m\u00e1s tarde sus frecuentes postraciones. Sin saberlo, Darwin hab\u00eda corrido el riesgo de ser rechazado por Fitzroy, ya que \u00e9ste, convencido seguidor de las teor\u00edas fisiogn\u00f3micas del sacerdote suizo Johann Caspar Lavater estim\u00f3 en un principio que la nariz del naturalista no revelaba energ\u00eda y determinaci\u00f3n suficientes para la empresa.<\/p>\n<h2>El viaje del Beagle<\/h2>\n<p>El objetivo de la expedici\u00f3n dirigida por Fitzroy era el de completar el estudio topogr\u00e1fico de los territorios de la Patagonia y la Tierra del Fuego, el trazado de las costas de Chile, Per\u00fa y algunas islas del Pac\u00edfico y la realizaci\u00f3n de una cadena de medidas cronom\u00e9tricas alrededor del mundo. El periplo, de casi cinco a\u00f1os de duraci\u00f3n, llev\u00f3 a Darwin a lo largo de las costas de Am\u00e9rica del Sur, para regresar luego durante el \u00faltimo a\u00f1o visitando las islas Gal\u00e1pagos, Tahit\u00ed, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio y Sud\u00e1frica. Durante ese per\u00edodo su talante experiment\u00f3 una profunda transformaci\u00f3n. La antigua pasi\u00f3n por la caza sobrevivi\u00f3 los dos primeros a\u00f1os con toda su fuerza y fue \u00e9l mismo quien se encarg\u00f3 de disparar sobre los p\u00e1jaros y animales que pasaron a engrosar sus colecciones; poco a poco, sin embargo, esta tarea fue quedando encomendada a su criado a medida que su atenci\u00f3n resultaba cada vez m\u00e1s absorbida por los aspectos cient\u00edficos de su actividad.<\/p>\n<p>El estudio de la geolog\u00eda fue, en un principio, el factor que m\u00e1s contribuy\u00f3 a convertir el viaje en la verdadera formaci\u00f3n de Darwin como investigador, ya que con \u00e9l entr\u00f3 inexcusablemente en juego la necesidad de razonar. Darwin se llev\u00f3 consigo el primer volumen de los\u00a0<em>Principles of Geology<\/em>\u00a0de Charles Lyell, autor de la teor\u00eda llamada de las causas actuales y que habr\u00eda de ser su colaborador en la exposici\u00f3n del evolucionismo; desde el reconocimiento de los primeros terrenos geol\u00f3gicos que visit\u00f3 (la isla de S\u00e3o Tiago, en Cabo Verde), Darwin qued\u00f3 convencido de la superioridad del enfoque preconizado por Lyell. En Sao Tiago tuvo por vez primera la idea de que las rocas blancas que observaba hab\u00edan sido producidas por la lava derretida de antiguas erupciones volc\u00e1nicas, la cual, al deslizarse hasta el fondo del mar, habr\u00eda arrastrado conchas y corales triturados comunic\u00e1ndoles consistencia rocosa. Hacia el final del viaje, Darwin tuvo noticia de que Sedgwick hab\u00eda expresado a su padre la opini\u00f3n de que el joven se convertir\u00eda en un cient\u00edfico importante; el acertado pron\u00f3stico era el resultado de la lectura por Henslow, ante la Philosophical Society de Cambridge, de algunas de las cartas remitidas por Darwin.<\/p>\n<p>La teor\u00eda sobre la formaci\u00f3n de los arrecifes de coral por el crecimiento de \u00e9ste en los bordes y en la cima de islas que se iban hundiendo lentamente, fue el primero en ver la luz (1842) de entre los logros cient\u00edficos obtenidos por Darwin durante el viaje. Junto a \u00e9ste y al establecimiento de la estructura geol\u00f3gica de algunas islas como Santa Elena, est\u00e1 el descubrimiento de la existencia de una cierta semejanza entre la fauna y la flora de las islas Gal\u00e1pagos con las de Am\u00e9rica del Sur, as\u00ed como de diferencias entre los ejemplares de un mismo animal o planta recogidos en las distintas islas, lo que le hizo sospechar que la teor\u00eda de la estabilidad de las especies podr\u00eda ser puesta en entredicho. Fue la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica de esas observaciones la que, a\u00f1os despu\u00e9s, result\u00f3 en su enunciado de las tesis evolutivas.<\/p>\n<p>Darwin regres\u00f3 a Inglaterra el 2 de octubre de 1836; el cambio experimentado en esos a\u00f1os debi\u00f3 de ser tan notable que su padre, \u00abel m\u00e1s agudo observador que se haya visto de natural esc\u00e9ptico y que estaba lejos de creer en la frenolog\u00eda\u00bb, al volverlo a ver dictamin\u00f3 que la forma de su cabeza hab\u00eda cambiado por completo. Tambi\u00e9n su salud se hab\u00eda alterado; hacia el final del viaje se mareaba con m\u00e1s facilidad que en sus comienzos, y en el oto\u00f1o de 1834 hab\u00eda estado enfermo durante un mes. Se ha especulado con la posibilidad de que en marzo de 1835 contrajera una infecci\u00f3n latente de la llamada enfermedad de Chagas como consecuencia de la picadura de un insecto. De todos modos desde su llegada hasta comienzos de 1839 Darwin vivi\u00f3 los meses m\u00e1s activos de su vida, pese a las p\u00e9rdidas de tiempo que le supuso el sentirse ocasionalmente indispuesto. Trabaj\u00f3 en la redacci\u00f3n de su diario del viaje (publicado en 1839) y en la elaboraci\u00f3n de dos textos que presentaran sus observaciones geol\u00f3gicas y zool\u00f3gicas. Instalado en Londres desde marzo de 1837, se dedic\u00f3 a \u00abhacer un poco de sociedad\u00bb, actuando como secretario honorario de la Geological Society y tomando contacto con Lyell. En julio de ese a\u00f1o empez\u00f3 a escribir su primer cuaderno de notas sobre sus nuevos puntos de vista acerca de la \u00abtransmutaci\u00f3n de las especies\u00bb, que se le fueron imponiendo al reflexionar acerca de sus propias observaciones sobre la clasificaci\u00f3n, las afinidades y los instintos de los animales, y tambi\u00e9n como consecuencia de un estudio exhaustivo de cuantas informaciones pudo recoger relativas a las transformaciones experimentadas por especies de plantas y animales dom\u00e9sticos debido a la intervenci\u00f3n de criadores y horticultores.<\/p>\n<p>Sus investigaciones, realizadas sobre la base de \u00abaut\u00e9nticos principios baconianos\u00bb, pronto le convencieron de que la selecci\u00f3n era la clave del \u00e9xito humano en la obtenci\u00f3n de mejoras \u00fatiles en las razas de plantas y animales. La posibilidad de que esa misma selecci\u00f3n actuara sobre los organismos que viv\u00edan en un estado natural se le hizo patente cuando en octubre de 1838 ley\u00f3 \u00abcomo pasatiempo\u00bb el ensayo de Malthus sobre la poblaci\u00f3n, dispuesto como se hallaba, por sus prolongadas observaciones sobre los h\u00e1bitos de animales y plantas, a percibir la presencia universal de la lucha por la existencia, se le ocurri\u00f3 al instante que, en esas circunstancias, las variaciones favorables tender\u00edan a conservarse, mientras que las desfavorables desaparecer\u00edan, con el resultado de la formaci\u00f3n de nuevas especies. Darwin estim\u00f3 que, \u00abal fin, hab\u00eda conseguido una teor\u00eda con la que trabajar\u00bb; sin embargo, preocupado por evitar los prejuicios, decidi\u00f3 abstenerse por un tiempo de \u00abescribir siquiera el m\u00e1s sucinto esbozo de la misma\u00bb. En junio de 1842 se permiti\u00f3 el placer privado de un resumen muy breve -35 p\u00e1ginas escritas a l\u00e1piz-, que ampli\u00f3 hasta 230 p\u00e1ginas en el verano del a\u00f1o 1844.<\/p>\n<p>Por entonces, Darwin hab\u00eda contra\u00eddo matrimonio el 29 de enero de 1839 con su prima Emma Wedgwood. Residieron en Londres hasta septiembre de 1842, cuando la familia se instal\u00f3 en Down, en el condado de Kent, buscando un g\u00e9nero de vida que se adecuase mejor a los frecuentes per\u00edodos de enfermedad que, a partir del regreso de su viaje, afligieron constantemente a Darwin. Por lo dem\u00e1s, los a\u00f1os de Londres fueron, por lo que a vida social se refiere, un preludio del retiro casi total en el que vivi\u00f3 en Down hasta el final de sus d\u00edas. El 27 de diciembre de 1839 naci\u00f3 el primer hijo del matrimonio y Darwin inici\u00f3 con \u00e9l una serie de observaciones, que se prolongaron a lo largo de los a\u00f1os, sobre la expresi\u00f3n de las emociones en el hombre y en los animales. Tuvo diez hijos, seis varones y cuatro mujeres, nacidos entre 1839 y 1856, de los que dos ni\u00f1as y un ni\u00f1o murieron en la infancia.<\/p>\n<h2>La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n<\/h2>\n<p>Durante los primeros a\u00f1os de su estancia en Down, Darwin complet\u00f3 la redacci\u00f3n de sus trabajos sobre temas geol\u00f3gicos y se ocup\u00f3 tambi\u00e9n de una nueva edici\u00f3n de su diario de viaje, que en un principio hab\u00eda aparecido formando parte de la obra publicada por Fitzroy sobre sus expediciones; en las notas autobiogr\u00e1ficas que redact\u00f3 en 1876 (reveladoramente tituladas como\u00a0<em>Recollections of the Development of my Mind and Character<\/em>), Darwin reconoci\u00f3 que \u00abel \u00e9xito de este mi primer reto\u00f1o literario siempre enardece mi vanidad m\u00e1s que el de cualquier otro de mis libros\u00bb. De 1846 a 1854 Darwin estuvo ocupado en la redacci\u00f3n de sus monograf\u00edas sobre los cirr\u00edpodos, por los que se hab\u00eda interesado durante su estancia en las costas de Chile al hallar ejemplares de un tipo que planteaba problemas de clasificaci\u00f3n. Esos a\u00f1os de trabajo sirvieron para convertirlo en un verdadero naturalista seg\u00fan las exigencias de su \u00e9poca, a\u00f1adiendo al aprendizaje pr\u00e1ctico adquirido durante el viaje la formaci\u00f3n te\u00f3rica necesaria para abordar el problema de las relaciones entre la historia natural y la taxonom\u00eda. Adem\u00e1s, sus estudios sobre los percebes le reportaron una s\u00f3lida reputaci\u00f3n entre los especialistas, siendo premiados en noviembre de 1853 por la Royal Society, de la que Darwin era miembro desde 1839.<\/p>\n<p>A comienzos de 1856 Lyell aconsej\u00f3 a Darwin que trabajara en el completo desarrollo de sus ideas acerca de la evoluci\u00f3n de las especies. Darwin emprendi\u00f3 entonces la redacci\u00f3n de una obra que, aun estando concebida a una escala tres o cuatro veces superior de la que luego hab\u00eda de ser la del texto efectivamente publicado, representaba, en su opini\u00f3n, un mero resumen del material recogido al respecto. Pero, cuando se hallaba hacia la mitad del trabajo, sus planes se fueron al traste por un suceso que precipit\u00f3 los acontecimientos: en el verano de 1858 recibi\u00f3 un manuscrito que conten\u00eda una breve pero expl\u00edcita exposici\u00f3n de una teor\u00eda de la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural, que coincid\u00eda exactamente con sus propios puntos de vista. El texto, remitido desde la isla de Ternate, en las Molucas, era obra de Alfred Russell Wallace, un naturalista que desde 1854 se hallaba en el archipi\u00e9lago malayo y que ya en 1856 hab\u00eda enviado a Darwin un art\u00edculo sobre la aparici\u00f3n de especies nuevas con el que \u00e9ste se sinti\u00f3 ampliamente identificado. En su nuevo trabajo, Wallace hablaba como Darwin, de \u00ablucha por la existencia\u00bb, una idea que, curiosamente, tambi\u00e9n le hab\u00eda venido inspirada por la lectura de Malthus. Darwin puso a Lyell en antecedentes del asunto y le comunic\u00f3 sus vacilaciones acerca de c\u00f3mo proceder respecto de la publicaci\u00f3n de sus propias teor\u00edas, llegando a manifestar su intenci\u00f3n de destruir sus propios escritos antes que aparecer como un usurpador de los derechos de Wallace a la prioridad. El incidente se sald\u00f3 de manera salom\u00f3nica merced a la intervenci\u00f3n de Lyell y del bot\u00e1nico Joseph Dalton Hooker, futuro director de los Kew Gardens creados por su padre y uno de los principales defensores de las teor\u00edas evolucionistas de Darwin, con quien le uni\u00f3 una estrecha amistad desde 1843. Siguiendo el consejo de ambos, Darwin resumi\u00f3 su manuscrito, que fue presentado por Lyell y Hooker ante la Linnean Society el 1 de julio de 1858, junto con el trabajo de Wallace y con un extracto de una carta remitida por Darwin el 5 de septiembre de 1857 al bot\u00e1nico estadounidense Asa Gray, en el que constaba un esbozo de su teor\u00eda. Wallace no puso nunca en cuesti\u00f3n la correcci\u00f3n del procedimiento; m\u00e1s tarde, en 1887, manifest\u00f3 su satisfacci\u00f3n por la manera en que todo se hab\u00eda desarrollado, aduciendo que \u00e9l no pose\u00eda \u00abel amor por el trabajo, el experimento y el detalle tan preeminente en Darwin, sin el cual cualquier cosa que yo hubiera podido escribir no habr\u00eda convencido nunca a nadie\u00bb.<\/p>\n<p>Tras el episodio, Darwin se vio obligado a dejar de lado sus vacilaciones por lo que a la publicidad de sus ideas se refer\u00eda y abord\u00f3 la tarea de reducir la escala de la obra que ten\u00eda entre manos para enviarla cuanto antes a la imprenta; en \u00abtrece meses y diez d\u00edas de duro trabajo\u00bb qued\u00f3 por fin redactado el libro\u00a0<em>On the Origin of Species by means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life<\/em>, del que los primeros 1.250 ejemplares se vendieron el mismo d\u00eda de su aparici\u00f3n, el 24 de noviembre de 1859. Las implicaciones teol\u00f3gicas de la obra, que atribu\u00eda a la selecci\u00f3n natural facultades hasta entonces reservadas a la divinidad, fueron causa de que inmediatamente empezara a formarse una enconada oposici\u00f3n, capitaneada por el paleont\u00f3logo Richard Owen, quien veinte a\u00f1os antes hab\u00eda acogido con entusiasmo las colecciones de f\u00f3siles tra\u00eddas por Darwin de su viaje. En una memorable sesi\u00f3n de la\u00a0<em>British Association for the Advancement of Science<\/em>\u00a0que tuvo lugar en Oxford el 30 de junio de 1860, el obispo Samuel Wilberforce en calidad de portavoz del partido de Owen ridiculiz\u00f3 con brillante elocuencia las tesis evolucionistas, provocando una contundente r\u00e9plica por parte de Thomas Henry Huxley, zo\u00f3logo, que fue el principal defensor ante la oposici\u00f3n religiosa de las tesis de Darwin, gan\u00e1ndose el sobrenombre de su bulldog. A la pregunta de Wilberforce sobre si a Huxley le hubiera sido indiferente saber que su abuelo hab\u00eda sido un mono, la respuesta inmediata fue, seg\u00fan el testimonio de Lyell: \u00abEstar\u00eda en la misma situaci\u00f3n que su se\u00f1or\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Darwin se mantuvo apartado de la intervenci\u00f3n directa en la controversia p\u00fablica hasta 1871, cuando se public\u00f3 su obra\u00a0<em>The Descent of Man and Selection in Relation to Sex<\/em>, donde expuso sus argumentos en favor de la tesis de que el hombre hab\u00eda aparecido sobre la Tierra por medios exclusivamente naturales. Tres a\u00f1os antes hab\u00eda aparecido su estudio sobre la variaci\u00f3n en animales y plantas por los efectos de la selecci\u00f3n artificial, en el que trat\u00f3 de formular una teor\u00eda sobre el origen de la vida en general (\u00abpang\u00e9nesis\u00bb), que result\u00f3 ser la m\u00e1s pobre de sus aportaciones a la biolog\u00eda. En 1872, con\u00a0<em>The Expression of the Emotions in Man and Animals<\/em>, obra seminal de lo que luego ser\u00eda el estudio moderno del comportamiento, Darwin puso fin a sus preocupaciones por los problemas te\u00f3ricos y dedic\u00f3 los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida a diversas investigaciones en el campo de la bot\u00e1nica.<\/p>\n<p>A finales de 1881 comenz\u00f3 a padecer graves problemas card\u00edacos y falleci\u00f3 a consecuencia de un ataque al coraz\u00f3n el 19 de abril de 1882.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Charles Robert Darwin naci\u00f3 en Sherewsbury el 12 de febrero de 1809. Fue el segundo hijo var\u00f3n de Robert Waring Darwin, m\u00e9dico de fama en la localidad, y de Susannah Wedgwood, hija de un c\u00e9lebre ceramista del Staffordshire, Josiah Wedgwood, promotor de la construcci\u00f3n de un canal para unir la regi\u00f3n con las costas y &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11622,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[113,80,104,54,71,58],"tags":[],"class_list":["post-2838","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-113","category-articulos","category-colegio-en-maipu","category-contenidos","category-mentesbrillantes","category-pensadores"],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-05-09 11:03:03","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2838","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2838"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2838\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11622"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2838"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2838"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rubendario.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2838"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}